En la rama de un árbol, 
bien ufano y contento, 
con un queso en el pico 
estaban Georges et Rosalie. 

Del olor atraído 
Mon Petit Art muy maestro, 
le dijeron estas palabras, 
o poco más o menos…

“Nos encantan las fábulas de La Fontaine y queremos imaginar algo
Para que todos, los padres y los chicos
Puedan jugar a conocerlas”

Nos encantan las fábulas de La Fontaine, porque son hermosas, porque se escuchan como lindos estribillos, porque ahí encontramos animales maliciosos y sobre todo porque nos permiten compartir recuerdos de la infancia con los niños… ¡Vuelvan a descubrir estos tesoros de la literatura, condensados de poesía que nos inspiraron en Mon Petit Art!

Ahí está nuestro poeta. Ven su sonrisa maliciosa: ¿en qué estaría pensando nuestro poeta? Tal vez está inventando una nueva historia…

Las fábulas de La Fontaine son cortos poemas que transmiten una moral pragmática mediante la aventura de animales, que son los protagonistas de estas pequeñas historias. Estos poemas son conocido en todo el mundo; se aprenden de memoria en la escuela, se estudian en la Universidad y se recitan en obras de teatro; son parte de nuestro imaginario. Y, si las han olvidado, tal vez se las han recordado cuando sus chicos lo estudiaron en la escuela. En efecto, las fábulas están escritas para niños. De hecho, el primer libro está dedicado a un niño de 6 años… ¡nadie más que el Delfín del Rey ! Pero también se dirigen a los adultos, que, algún día, fueron niños. ¡Prueben leerlos otra vez!

Las fabulas, que son como cortos cuentos, tuvieron muchas representaciones de distintos artistas, cada uno con su estilo propio. A nosotros nos gusta particularmente los dibujos de Gustave Doré, un ilustrador del siglo XIX, que representó a muchas obras de literatura. ¡Miren lo impresionante que parece el zorro de la fábula! Un poco más tarde, en los años 1920, Marc Chagall, figura muy importante del movimiento surrealista, realizó una serie de pinturas representando a los versos de La Fontaine. Los animales coloridos parecen salir de un sueño…


Los versos poéticos de La Fontaine inspiraron a muchos siguen teniendo éxito… ¡a pesar de que tengas más de 400 años!  Las fábulas tienen un tono intemporal, y su mensaje sigue teniendo impacto hoy en día. Nos hacen reflexionar sobre cuestiones cotidianas. ¿Comó explicar a los niños la pacienca? ¿La humildad? ¿La empatía?

En Mon Petit Art, leemos de vuelta las fabulos y quisimos crear un juego inspirado de esta hermosa obra de literatura, para que chicos y grandes se puedan encontrar acerca de las fabulas. Un juego para que los niños se puedan apropiarse los poemas, y para que los grandes les puedan explicar. Para aprender, nada mejor que jugar, y pasar un buen momento en familia. Así seguimos los preceptos del poeta: instruir… y divertir ! Nos inspiramos de la obra de La Fontaine para crear un juego de Memory con los artistas Georges et Rosalie. Sus ilustraciones son una interpretación moderna y estética de las fábulas de La Fontaine, con colores vivos y hermosos motivos. Una corona de flores para la tortuga, un sombrero muy chic para el zorro... Los dibujos les dan vida a los animales, para que los niños puedan inventar sus propias aventuras inspirándose de los personajes; ¡una manera muy moderna de contar las fábulas de la Fontaine !


 La regla del juego es muy simple; se disponen todas las cartas cara oculta en la mesa. Hay cuarenta cartas, con 20 pares que tienen el mismo dibujo. Cada uno de los jugadores tiene derecho a dar vuelta  a dos cartas por unos segundos. Así, de a poco,  tienen que encontrar las pares de cartas, acordándose de donde estaban dispuestas. Acá les pusimos algunas de las cartas del juego, con unos cortos extractos de los poemas a los cuales se refieren. ¿Podrán adivinar para cada una de ella que poema las inspiró? 




Había una vez un cuervo que se robó un queso y se subió a los altos de un árbol para comérselo. Pero un zorro pasaba por el lugar, vio al cuervo que tenía un gran pedazo de queso y vio la forma de quitárselo.

Mientras tanto, pasito a pasito, y tan ligero como pudo, la tortuga siguió su camino hasta llegar a la meta. Cuando la liebre se despertó, corrió con todas sus fuerzas pero ya era demasiado tarde, la tortuga había ganado la carrera.

Un caluroso verano, una cigarra cantaba sin parar debajo de un árbol. No tenía ganas de trabajar; sólo quería disfrutar de sol y cantar, cantar y cantar.

   Un día pasó por allí una hormiga que llevaba a cuestas un grano de trigo muy grande. La cigarra se burló de ella:

   -¿Adónde vas con tanto peso? ¡Con el buen día que hace, con tanto calor! Se está mucho mejor aquí, a la sombra, cantando y jugando. Estás haciendo el tonto, ji, ji, ji se rió la cigarra -. No sabes divertirte...

Una rana que se encontraba en una charca vio un día acercarse a un buey a beber un poco de agua, y le llamo la atención el gran tamaño del animal. La ranita era muy pequeña, no mas grande que un limón, y al ver al corpulento buey se lleno de envidia y decidió hincharse hasta igualarlo en tamaño.

Anteponemos lo bello a lo útil; y lo bello nos daña muchas veces
Aquel ciervo fatuo criticaba sus piernas, que tan provechosas le eran, para encomiar los cuernos, que le servían de estorbo.

Un pescador echó su anzuelo al mar y atrapó un pececillo. Mientras le quitaba el anzuelo para echarlo a su cesta, el pececillo abrió la boca, implorando al pescador lo devolviese al agua.


¿Les gustaron las imágenes ? ¡Seguí jugando con las fábulas de La Fontaine con nustro juego de Memory !