El Pikado es un juego design que nació de la colaboración entre Mon Petit Art y el artista argentino Gonzalo Arbutti. ¡Qué objeto sorprendente! Parece venir de otra galaxia. Sin embargo, está inspirado de la naturaleza. Más precisamente, de los abrojos. Conocen seguramente estas bolitas picantes que quedan pegadas a la ropa después de una caminata en los bosques o el campo. Estas plantas divirtieron tanto Gonzalo Arbutti que inventó un juego… el Pikado! 

Gonzalo trabaja cobre todo con madera; por lo tanto, usó este material para realizar una réplica a grande escala de los frutos de los abrojos. Los minúsculos ganchos de los vegetales se transformaron en tallos de madera que se enganchan a esferas de distintos tamaños. ¡Ya está: crearon sus propios abrojos gigantes! Su color azul celeste le da a un toque design muy elegante.

Pikado, un juego design con muchos usos posibles. Juego de habilidad, se transforma en un partido de petanca artística. El Pikado es resistente y se puede tirar al suelo sin miedo de romperlo. Coloque en el suelo unos de los abrojos y guarden los demás en la mano. De unos pasos atrás y tire uno, apuntando al que se quedó en el suelo. ¡Ahí va! En su caída, los palos de madera se entrelacen en una estructura muy artística. ¡Nuestros dos abrojos están ahora bien enganchados!


 Los niños pueden inventar miles de manera de usar este juego design y lúdico, que se puede hacer y deshacer siguiendo su imaginación.  Para gente más grande, el Pikado es una idea original para regalar un objeto de decoración design. Va a dar un toque muy moderno a su living e intrigará a sus amigos y familia… a los cuales podrán contar, entonces, ¡la historia de los abrojos!

 

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Año 1941, en los Alpes suizos, una hermosa tarde de otoño. Georges Mestral, brillante ingeniero de 34 años, sale de su casa para ir a cazar. Su perro lo sigue y entran al bosque. Unas horas después, la noche está por caer y nuestros dos amigos ya están volviendo. No agarraron nada, pero disfrutan igual de la caminata en el sendero enarbolado; el perro va y viene entre las hojas muertas. De repente, Georges Mestral siente un picazón en su brazo derecho. Roza con los dedos su chaqueta y siente unas ramitas picantes. Reconoce el fruto de los abrojos, unas bolitas cuyos ganchitos afilados se aferran a todo lo que pase a su alcance. Trata de descolgarlos, en vano: parecen estar pegados a la tela! Después de unos esfuerzos, nuestro cazador logra sacar las bolitas de su chaqueta. Sorprendido por la resistencia de estas plantitas, decide observarlas con un microscopio. En efecto, están compuestas de una multitud de anzuelitos, que se enganchan a las mallas de la tela... ¡Eureka! Georges Mestral acaba de hacer un descubrimiento increíble!

Inspirandose de estas plantitas, inventó… ¡el velcro! Dos bandas de algodón, una con ganchitos y la otra con pequeños bucles. Este sistema de apertura y cierre rápido se difundió ampliamente; se encuentra hoy en día en los pañales para bebe, las zapatillas de los niños o debajo de ciertas alfombras y azulejos. La naturaleza puede inspirar grandes invenciones...